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El veneno de los caracoles refleja una disminución en la necesidad de competir19 Mayo 2009 ANN ARBOR, Michigan.—Un estudio de los caracoles venosos en remotas islas del Pacífico revela los fundamentos genéticos de un fenómeno ecológico que ha fascinado a los científicos desde los tiempos de Charles Darwin. La investigación encabezada por los biólogos de evolución de la Universidad de Michigan, Tom Duda y Taehwan Lee, se publicará mañana, miércoles 20 de mayo en la revista de acceso abierto PLoS ONE. En el estudio Duda y Lee exploraron la liberación ecológica, un fenómeno al cual se cree responsable por algunas de las diversificaciones más notables de los seres vivientes en la historia de la Tierra. La liberación ecológica ocurre cuando una población se libera de la carga de la competencia, ya sea porque sus competidores se han extinguido o porque coloniza un área nueva donde se encuentran pocos competidores, o ninguno. Cuando este ocurre la población “liberada”, típicamente, expande su dieta o su hábitat tomando recursos que hubiesen estado vedados si hubiera competidores presentes. Se cree que esta expansión motiva la evolución de adaptaciones para sacar ventaja de los recursos nuevos, tales como venenos adecuados a una gama más amplia de predadores. “Aunque hay muchos ejemplos de poblaciones que se expanden a una variedad de nichos después que experimentan la liberación ecológica, poco es lo que se sabe acerca de la evolución de genes asociados con este fenómeno”, dijo Duda, profesor asistente en el Departamento de Ecología y Biología de Evolución. Para investigar el proceso Duda y Lee aprovecharon un experimento natural que involucra a una especie de caracoles de cono (Conos miliaris), un género de gasterópodos que se encuentra en las aguas poco profundas de ambientes de tropical a subtropical del Mar Rojo y las costas del este de África en el oeste del Océano Índico hasta las Islas de Pascua, y Sala y Gómez en el sudeste del Océano Pacífico. En la mayoría de las áreas donde se encuentra la especie C. miliaris ha perdido a sus competidores y se alimenta de solo tres especies de gusanos marinos. Pero en la Isla de Pascua, donde virtualmente no tiene competencia, la dieta del caracol es mucho más amplia, y ha incorporado muchas especies adicionales de gusanos. El caracol paraliza a su presa con un veneno compuesto de varias “conotoxinas”. Dado que las diferentes especies, o en algunos casos aún poblaciones diferentes, de caracoles de cono tiene a la vez preferencias de presa distintas y venenos de composición notablemente diferente, Duda ha especulado que la selección natural ha adaptado los venenos de especies particulares para que paralicen eficazmente a su presa favorita. Para probar esta hipótesis duda y Lee observaron dos genes de conotoxina y compararon las pautas de variación que se encuentran en los caracoles de la Isla de Pascua con los venenos de caracoles de Guam y Samora Americana, donde los caracoles no han experimentado la liberación genética. “En la Isla de Pascua donde los caracoles comen muchas mas cosas que las que comen en otras partes, vemos que predominan diferentes toxinas, lo cual indica que la selección natural ha operado en estos genes de toxinas”, dijo Duda, quien también es un investigador asociado con el Instituto Smithsonian de Investigación Tropical. “Estos resultados implican que la liberación ecológica está asociada con fuertes presiones de selección vinculadas con la evolución de nuevas ecologías”. Contacto (español): Vivianne Schnitzer, vsh@umich.edu Contacto (inglés): Nancy Ross Flanigan, rossflan@umich.edu |
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