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Estudio de los cursos de agua detecta un descongelamiento del permafrost5 Mayo, 2010
ANN ARBOR, Michigan.— Entre los efectos del calentamiento global que son motivo de preocupación ambiental se cuenta el descongelamiento en el Ártico del permafrost, un suelo que normalmente permanece en o por debajo del punto de congelación por, al menos, un período de dos años y a menudo mucho más. La observación de los cambios en el permafrost es difícil con los métodos actuales pero un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan ofrece un nuevo enfoque para evaluar la extensión del problema. El enfoque del nuevo estudio, que se sustenta en las trazas de químicos en los cursos de agua, se describe en la edición del 30 de abril de la revista Chemical Geology. Por sobre el permafrost se encuentra una delgada “capa activa” que se descongela cada verano y los aumentos del espesor de esta capa a lo largo de los años indica el descongelamiento del permafrost. Tanto las medidas físicas como los modelos sugieren que el espesor de la capa activa se ha incrementado en algunas áreas a lo largo del siglo XX y que si continúan las tendencias de calentamiento actuales podrían ocurrir incrementos de hasta el 40 por ciento hacia fines del siglo XXI. Aunque los efectos plenos del descongelamiento todavía no se han determinado, la erosión costera y el daño a las rutas, edificios y tuberías que se han construido sobre el permafrost son resultados probables. Además el descongelamiento del permafrost puede liberar en la atmósfera gases como el dióxido de carbono y el metano que contribuyen al “efecto invernadero”, lo cual aumentaría el calentamiento atmosférico y el descongelamiento del permafrost. Actualmente el método principal para determinar la profundidad del descongelamiento es una sonda de acero graduada. “Uno clava la sonda en el suelo y mide cuándo es que toca el material helado”, dijo el geoquímicoa Joel Blum, que emprendió el nuevo estudio con el ecólogo George Kling y la ex estudiante de grado Katy Keller. “Estábamos estudiando la química de suelos en el área alrededor de Toolik Field Station en el norte de Alaska y encontramos que una vez que se llega debajo del espesor que, típicamente, se entibiaría durante el verano, la química del suelo cambia enormemente”, dijo Blue, profesor de la cátedra John D. MacArthur the Ciencias Geológicas. “Hay materiales que no se han entibiando desde que fueron depositados por los glaciares hace 10.000 á 20.000 años y ahora empiezan a entibiarse, y cuando eso ocurre, reaccionan fuertemente con el agua que encuentran por primera vez. Este suelo es mucho más reactivo que los suelos superiores que interactúan con el agua del suelo cada verano”. En particular la cantidad de calcio relacionada con la de sorio y bario es más alta en el permafrost entibiado más recientemente, y la proporción del isótopo 87Sr del estroncio relativa a su contraparte el 86Sr es más baja. Los investigadores se preguntaron si estas indicaciones químicas de creciente profundidad del descongelamiento podrían observarse en los cursos de agua locales. Kling, profesor colegiado de la cátedra Robert G. Wetzel de Ecología y Biología Evolucionaria, ha conducido investigaciones por muchos años en el Lago Toolik y obtuvo muestras de agua de los arroyos que se habían recolectado a lo largo de 11 años. Cuando se analizaron las muestras “vimos cambios realmente significativos de año a año que eran coherentes con lo que podría esperarse de una creciente profundidad del descongelamiento”, dijo Lking. Aunque el método no puede revelar precisamente cuánto descongelamiento del permafrost ocurre en sitios particulares sí es una ayuda útil junto con los métodos actuales, dijo Blue. “Nos gustaría que pudiéramos decir que vemos un incremento del espesor de, digamos, un centímetro en todo un lado de la divisoria de aguas, simplemente no podemos señalar dónde ocurre el descongelamiento en toda una ladera de la divisoria de aguas. De todos modos creemos que es importante vigilar los cursos de agua en las regiones árticas para llevar un registro de este tipo de cambios y seguir el ritmo de cambio”. La investigación la financiaron la Fundación Nacional de Ciencias y la Sociedad Geológica de Estados Unidos. Contacto (español): Vivianne Schnitzer Contacto (inglés):Nancy Ross-Flanigan |
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