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5 septiembre 2006

Prácticas de Nutrición a lactantes influyen en la obesidad de la edad adulta

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ANN ARBOR, Michigan—Puré de judías verdes, batata con maíz,  manzanas con pollo y cereales de arroz.

Aunque estos no sean alimentos de un restaurante  de cinco estrellas, los vegetales y las frutas reales,  cargados con vitaminas y nutrientes, pueden ser la clave para controlar el peso en los niños en la transición de la niñez  a la edad adulta, asegura Julie Lumeng, una pediatra del desarrollo y de la conducta del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan. 

"Hay un problema tremendo con la obesidad infantil  en los Estados Unidos, que investigadores médicos intentan enfrentar directamente identificando los factores que contribuyen a esta epidemia", dice Lumeng. "Una de las áreas de interés es la posible conexión entre las prácticas iniciales de nutrición  y los riesgos de un niño al sobrepeso y obesidad. Ciertos aspectos de las maneras en que los niños son alimentados y lo que comen muy temprano en sus vidas puede estar relacionado a su riesgo posterior a la obesidad". 

Años de investigación ya han demostrado  que la leche maternal protege contra el riesgo de obesidad en etapas posteriores de la vida. Con este factor en la mente, Lumeng motiva a las nuevas madres a realizar los mayores esfuerzos para dar de mamar y a buscar ayuda de sus pediatras o de sus consejeros en lactancia si tienen algún  tipo de dificultad.

Cuando se trata de alimentos sólidos, aún hay debate sobre la relación del momento en que los alimentos sólidos son introducidos por primera vez y el riesgo de obesidad posterior.

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda a los padres a comenzar a introducir los alimentos sólidos no antes de los cuatro o seis meses de edad.

"Los alimentos sólidos son fantásticos para el desarrollo de los niños–  para aprender a tragar alimentos de una cuchara y a saborear– sin embargo los padres deben recordar que para los lactantes, la leche materna provee la mejor fuente de nutrientes a una edad temprana", dice Lumeng.

Cuando el niño  tiene suficiente edad para alimentos sólidos, Lumeng recomienda empezar con cereales de arroz, que son una gran fuente de hierro. Tras introducir cereales de arroz en la dieta, es tiempo de presentar los vegetales,  como las  judías verdes o las  en puré.

"Es realmente importante que los primeros  sabores de un niño, sean algo sano", advierte Lumeng. "Y entre más veces un niño pruebe un tipo de alimento en particular, mayor gusto va a desarrollar por el mismo".

Por esta misma razón Lumeng dice que es extremadamente importante mantener los dulces fuera de la dieta cuando los niños aprenden a comer.

"Budines o helado en crema no deben ser las primeras comidas que un niño experimenta" advierte Lumeng. "Entre más dulces y azúcares comen los niños, van a desarrollar un mayor gusto y querrán consumirlos más. Además, hay cierta evidencia que sugiere, que el tipo de comida que el niño come temprano en su vida, puede contribuir a los riesgos para la obesidad posterior".

Entonces, ¿Cómo logra que su hijo coma y le guste, alimentos, como el puré de calabacines y batatas que les proveerá con las mejores Fuentes de nutrientes para sus cuerpos en el  proceso de crecimiento? Puede ser tan simple, como alimentarse de manera sana mientras está embarazada.

Según Lumeng, investigaciones han mostrado que las mujeres que beben zumo de zanahoria durante el embarazo tienen bebés que les gustan más el puré de zanahorias que aquellos nacidos de madres que no bebieron los zumos de zanahorias durante los embarazos.

Las madres que dan de mamar deben ser cuidadosas también.  "Todas las mujeres que comen ciertos alimentos y que luego huelen la leche se dan cuenta que esos sabores pasan al bebé. Por lo tanto, comer vegetales mientras da de mamar, puede aumentar la aceptación de su bebé por los vegetales, una vez de que esté listo para alimentos sólidos", dice Lumeng.

Y si el niño no come los vegetales no hay que perder la esperanza. La mayoría de los niños deben ser expuestos a ciertos alimentos entre 10 a 15 veces antes de que empiecen a aceptarlos y a gustarles.

Las lecciones en alimentación sana deben detenerse allí. Es importante continuar enseñándole a su hijo hábitos alimenticios sanos, especialmente entre los 3 y los 5 años, cuando empiezan a desarrollar sus preferencias por distintos alimentos y su habilidad para responder al hambre y a la saciedad

"Los padres juegan un papel clave en ayudar a reconocer a los niños cuando están satisfechos" dice Lumeng. "Enséñeles que terminar  de comer,  es cuando están satisfechos. Es importante utilizar las señales que usted conoce como padre y darle un nombre. Ayudará a los niños a entender cuando tienen hambre y cuando se sienten solamente aburridos, cansados o frustrados".

Durante esta etapa crítica de desarrollo, Lumeng también recomienda que los niños coman una amplia variedad de alimentos. Si se les permite probar una variedad de alimentos sanos, en el futuro puede traducirse en una dieta más sana a medida, reduciendo potencialmente su riesgo de obesidad. 

Más información
www.med.umich.edu/1libr/yourchild/feedbaby.htm

www.kidshealth.org

www.cdc.gov/nccdphp/dnpa/obesity/defining.htm

www.aap.org/healthtopics/overweight.cfm

Contacto:
Krista Hopson, khopson@umich.edu
Katie Gazella, kgazella@umich.edu
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Servicio de noticias en español, Vivianne Schnitzer, vsh@umich.edu
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